Esta noche ha sido la primera en muchísimo tiempo que no he tenido pesadillas. Es cierto que no recuerdo qué he soñado, pero cuando me he despertado esta mañana me sentía muy contenta y en paz conmigo misma. No ha pasado nada que me induzca a ello, sin embargo, creo que es el momento de realizar algunos cambios, de aprovechar mi creatividad e iniciar nuevos proyectos.
Tengo ganas, muchas ganas de hacer cosas y ya le estoy dando vueltas a varias ideas. En estos días he aprendido mucho de mis propios errores, me han hecho replantearme infinidad de cosas. Me he caído pero al final he conseguido levantarme. Reconozco que va a ser muy duro, que tendré pequeños tropiezos. Pero ahora sé de qué medios dispongo para mantener el equilibrio y no volver a darme de bruces contra el suelo.
Quizá después de dar muchos tumbos ya he encontrado mi camino, mi lugar en el mundo. Quizá ya va siendo hora de abandonar ese rinconcito en el que estaba recluida... me siento con fuerzas para ello y para más. Pero poco a poco, pasito a pasito. Como los grandes edificios, primero hay que construir unos cimientos que sean sólidos. Sin prisas, pero con una sonrisa.